ENTREVISTA A ENRIQUE CASTRO, QUINI

 

 “Si fui algo en el fútbol, fue por mis compañeros”


 

REDACCIÓN, Gijón

El 21 de noviembre Enrique Castro, Quini, se acercó amablemente hasta el instituto Padre Feijoo para conceder una entrevista a El Arbeyal Diario. Como a todo el mundo, su muerte nos pilló por sorpresa el 27 de febrero. Teníamos pendiente la grabación de un pequeño vídeo suyo que ya no fue posible hacer. Así que hemos recogido algunas fotos de archivo, fragmentos de la citada entrevista y vídeos y fotos grabados por nuestros compañeros en el estadio de El Molinón para hacerle un pequeño homenaje. También cambiamos nuestro titular. El original hacía referencia a su afirmación de que la liga española no era la mejor liga del mundo. Lo hemos sustituido por otro que muestra su calidad como persona.

 

 

Enrique Castro González nació en Oviedo el 23 de septiembre de 1949, aunque se crió en Llanares (Avilés). Después de pasar por todas las categorías, su carrera futbolística comenzó a brillar cuando pasó a formar parte del primer equipo del C. D. Ensidesa. Al Real Sporting llegó en 1968. Su debut con el primer equipo rojiblanco fue en el Benito Villamarín, ante el Real Betis. En su primera etapa con el Real Sporting anotó 208 goles en 346 partidos, además de conseguir 5 pichichis, 2 en Segunda División y 3 en Primera. En 1980, con 31 años, pudo fichar por el F. C. Barcelona, que pagó un importante traspaso. Esa etapa estuvo llena de triunfos, tanto colectivos como individuales. Estando en el equipo blaugrana sufrió un secuestro al terminar un partido e irse hacia su casa donde su familia le esperaba. Pasó en el Barcelona solamente 4 años de su carrera deportiva, en la que consiguió 2 Pichichis, 2 Copas del Rey, 1 Supercopa de España, 1 Recopa y 1 Copa de la Liga.

Cuatro años después, regresó al Real Sporting donde finalmente se retiró.

 

Pregunta: ¿Qué sientes cuando piensas en el fútbol?

Respuesta: El fútbol ha sido toda mi vida. Desde que empecé a andar detrás de la pelota no lo dejé nunca. Ha sido mi vida entera. Podríamos decir que me hice persona jugando al fútbol. En los equipos aprendes educación y convivencia. Todos los deportes, más o menos, son un aprendizaje para la vida. He tenido la suerte de tener buenos profesores en categorías inferiores y luego arriba. Sin el fútbol no sé lo que podría ser.

P.: ¿Pensaste alguna vez en cuál habría sido tu profesión de no haber sido futbolista?

R.: Tengo el título de soldadura eléctrica. Si no hubiera salido adelante en el fútbol, a lo mejor estaría soldando por ahí.

P.: ¿Qué es el fútbol? ¿Un juego, un deporte, un negocio o un arte?

R.: El fútbol es para pasarlo bien, para divertirse, y un deporte. Actualmente ha cambiado mucho y ahora es un negocio más que otra cosa. Yo siempre lo he vivido como educación, para saber estar con compañeros, para aprender a convivir y a ser un hombre. Pero eso se está perdiendo. Por un lado, cuando se mete la política por el medio. Y, por otro, porque se ha convertido en un negocio que, si no lo frenan, va a terminar mal.

P.: ¿Crees que has hecho historia en el fútbol?

R.: Es difícil responder, porque yo creo que mi mayor suerte ha sido la de poder compartir vestuario con mis amigos, con los jugadores que han jugado conmigo, con mis compañeros. Es verdad que en el fútbol los goles marcan la diferencia y se mira más a quien los mete, no se mira a quien te pasó el balón. El fútbol es un poquitín injusto en ese sentido. Unos tienen la cualidad de pasar bien los balones, de centrar. Cada uno tiene una misión. Como es un conjunto, si fui algo en el futbol, fue por mis compañeros.

P.: ¿Eres consciente de que en Gijón te conoce y te reconoce todo el mundo?

R.: Sí, soy consciente. Yo ando por la calle y, allá donde voy, me conocen hasta los críos pequeños. Vosotros mismos… Me extraña que vosotros me conozcáis. Yo hace 36 o 37 que lo dejé, que no juego al fútbol. Yo voy cuando juega el Sporting y mucha gente me viene a saludar. Críos de 7, 8 o 9 años. ¿Cómo saben quién es Quini? Son cosas raras, pero que pasan.

P.: Sabemos cómo empezaste y que jugaste en las divisiones inferiores antes de dar el salto a la 1ª División. Nadie te regaló nada. ¿Cómo recuerdas aquellos años?

R.: Cuando uno empieza cualquier cosa, es fundamental que te guste. Cualquier trabajo te tiene que gustar para poder desarrollarlo. Antes en el fútbol había menos categorías que actualmente: Juvenil, Regional, 3ª División, 2ª y 1ª. Y yo pasé por todas. Cada vez que vas subiendo de categoría es una ilusión, vas consiguiendo lo que tú te propones, llegar lo más arriba posible. En juveniles tuve la suerte de jugar con la selección asturiana y con la selección absoluta de juveniles, selección sub 21, sub 23 y la absoluta. Que al pasar los años subas de categoría es fundamental. Mi mayor ilusión fue que el Sporting me fichara.

P.: Cuántos títulos ganaste tanto individualmente como colectivamente?

R.: Individualmente tengo alguno, pero el equipo es el que gana los títulos. Tengo 7 pichichis, dos en 2ª División y 5 en 1ª. Gracias a los compañeros. Tengo dos copas del Rey, una Supercopa, una Copa de la Liga y una Recopa. Todo con el Barcelona. Títulos de equipo. El Barcelona de aquellos años no ganó ninguna liga, aunque la hubiésemos podido ganar cuando ocurrió mi secuestro.

P.: ¿Cómo te sentiste al llegar a ser jugador del Barcelona, pichichi de la liga varios años y jugador de la selección española?

R.: Cuando fui con el Barcelona, fui ya con una edad muy avanzada, ya con 31 años. Estuve allí 4 y luego volví al Sporting. Lo más grande es poder defender los colores de España. Fui a la selección absoluta y eso es lo que más te llena. Llegar a defender a España con la camiseta la verdad es que eso es lo más grande para cualquier jugador.

P.: ¿Cómo viviste el no poder fichar por un equipo grande?

R.: El Barcelona me quería, pero antes existía el derecho de retención de los clubes. En el año 68 yo firmé con el Ensidesa para el Sporting. Echabas una firma y ya valía para toda la vida. Ahora no. Ahora el jugador firma por 2 o 3 años y, cuando los termina, se queda libre. Si quiere renovar, bien, y si quiere marchar se marcha. Antes no, antes tu firmabas y el club era el que te podía traspasar, pero no cuando tú quisieras. Yo tuve la oportunidad de marchar al Madrid, al Barcelona y a otros equipos. En el Sporting no me dejaron marchar nunca, me dejaron marchar cuando ya tenía 31 años. Era lo que había, para todos igual. Eras como una mercancía. Si el equipo te quería traspasar a otro, lo hacía porque le interesaba. Antes los equipos estaban más compensados porque no se deshacían de los buenos jugadores. Para la competición era mejor, aunque peor para el jugador. Antes podían quedar campeones, como quedaron, equipos como la Real Sociedad, el Bilbao, el Coruña, el Valencia… hasta 10 equipos podrían haber sido campeones de liga, pero eso es ahora imposible: Madrid o Barcelona o Barcelona o Madrid. Y no hay más liga. Y eso que dicen que si es la mejor liga del mundo… ¡Cómo va a ser la mejor liga del mundo si solo hay dos equipos! Con el Sporting fuimos subcampeones de liga un año, otro, terminamos terceros.

P.: ¿Qué te parece el fútbol de ahora? ¿Crees que era mejor antes?

R.: El de antes era más vistoso que el de ahora. Antes se jugaba de distinta manera. Los equipos jugaban con dos extremos y un delantero centro. Los extremos desparecieron y el delantero también. Hoy el fútbol se basa en táctica y física, se juega a dejar la portería a cero, tanto un equipo como el otro. Si en el fútbol no hay goles, yo creo que le falta algo. Había mucho más técnica antes que ahora, ahora gente que remate bien de cabeza, muy pocos.

P.: ¿Nos podrías contar cómo fue tu experiencia del secuestro?

R.: Jugamos un partido contra el Hércules en Barcelona. Yo fui a casa a poner a grabar Estudio Estadio, (nos explica lo que era). Me venía la mujer con dos hijos de Asturias en un avión el domingo por la noche. Yo dejé el vídeo grabando y, cuando marchaba para el aeropuerto, aparecieron 2 o 3 individuos. Uno me encapuchó con una pistola, el otro cogió el coche. Me metieron en un cajón en la furgoneta. Yo pensé que me sacaban de España porque fue un viaje largo. Después de un partido y metido todo doblado, pasé un viaje fatal. Se me hizo eterno. Hacían paradas y ponían la música muy alta par que la gente no me sintiese si yo gritaba. Pasabas el peaje y bajaban el volumen de la radio. Pero al parecer estaba en Zaragoza. Allí me quitaron la ropa me pusieron un chándal, me quitaron el reloj y todo me metieron en un hueco con una escalera para abajo. Desde arriba me dijeron que podría quitar la capucha. Y allí me vi, sin baño, sin nada, con una colchoneta en el suelo. Y allí estuve 25 días. No se lo recomiendo a nadie. Fue una experiencia muy fuerte. Y gracias a Dios salió todo bien.

P.: Años más tarde, sufriste la pérdida de tu hermano después de que salvara a unas personas que se estaban ahogando, ¿cómo te afectó su muerte?

R.: Eso fue un palo fuertísimo porque siempre estuvimos juntos en el colegio y jugando al fútbol. Él vino antes que yo al Sporting. Fue un golpe muy grande. La vida continúa. También queda, dentro de lo malo, que salvó a dos niños.

P.: Desde 1984 hasta hoy has permanecido ligado al Sporting de Gijón, primero como jugador, luego como asistente técnico, delegado y, ahora, después de tus problemas de salud, como representante institucional del club. Más de 30 años seguidos con el club de tus amores, ¿qué es el Sporting para ti? ¿Te hace sufrir últimamente? ¿Crees que logrará el ascenso esta temporada?

El Sporting para mí ha sido toda mi vida. Me hice hombre en el Sporting. Vine con 19 años para acá, en diciembre de 1968 y, quitando los cuatro años del Barcelona, siempre estuve ligado al Sporting. ¿Cómo veo al equipo este años? Quisiera verlo mucho mejor de lo que lo veo. Estamos bien clasificados, en juego dejamos algo que desear todavía, llevamos muchos partidos y no veo el Sporting que yo quisiera ver. Ojalá que, al menos, los resultados sean buenos. Es la ilusión de todos el ascenso, el aficionado del Molinón es impresionante. Es de los pocos equipos o campos de España que se llena estando en primero, en segunda. Y en tercera se llenaría también. Es una afición

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